ELEMENTOS
CLAVE EN RESPONSABILIDAD POR LOS RESULTADOS EN LAS ESCUELAS
“CALIDAD
Y GESTIÓN EN EDUCACIÓN 2005”
LIBERTAD Y DESARROLLO
JULIO 1, 2005- SANTIAGO, CHILE
Por
Lance T. Izumi
Director de Estudios Educacionales
Pacific Research Institute for Public Policy
Todos nosotros,
seamos sudamericanos, norteamericanos, asiáticos, europeos o
africanos, entendemos que nuestros pueblos necesitan una cantidad cada
vez mayor de conocimientos para tener éxito en una economía
compleja global basada en la tecnología. La gran competencia
económica entre las naciones, que es importante cuando los consumidores
pueden acceder a mejores bienes a los mejores precios, ha hecho que
sea más necesario que nunca contar con una fuerza de trabajo
bien preparada. Debido a esta necesidad, los gobiernos en todo el mundo
se han dado cuenta que los sistemas de educación pública
deben hacerse responsables por el logro o falta de logros de los estudiantes.
El problema que me gustaría abordar hoy día es cómo
diseñar un mejor sistema efectivo de responsabilidad escolar.
En términos amplios, un sistema de responsabilidad en educación
(accountability) establece metas u objetivos que los estudiantes, profesores,
escuelas y otros deben cumplir. El hecho de no cumplir estas metas y
objetivos resultaría en una variedad de consecuencias o sanciones,
mientras que el hecho de alcanzarlos resultaría en reconocimiento
o compensaciones. Hay una serie de elementos clave que deben estar presentes
en un sistema de responsabilidad para que sea efectivo. Estos incluyen:
-
Estándares de contenido académico rigurosos, que describan
y definan lo que los estudiantes deben saber y son capaces de hacer.
-
Currículo y libros de texto alineados a los estándares
para asegurar que lo que se está enseñando en la sala
de clase logrará los objetivos de aprendizaje contenidos en
los estándares.
-
Un sistema de medición o prueba consistente con los estándares,
y que, óptimamente, incorporare características de valor
agregado en su diseño.
-
Objetivos y/o referencias de desempeño desafiantes, que motiven
a los individuos e instituciones a hacerlo mejor.
-
Evaluaciones de desempeño de profesores y directores deben
estar vinculadas, al menos en parte, a medidas de logro de los estudiantes;
y las compensaciones y sanciones basarlas en estas evaluaciones.
-
Las universidades que forman a los profesores deben dar a los estudiantes
de pedagogía tanto el conocimiento de las asignaturas como
los métodos de instrucción, basándose en investigación
cuantitativa que mejor prepare a los profesores a enseñar para
que sus alumnos alcancen los estándares.
-
Todos los colegios deben estar sujetos a las sanciones contenidas
en el sistema de responsabilidad (accountability)
-
Los informes de logros de los estudiantes en cada escuela deben ser
distribuidos ampliamente y ser fácilmente accesibles.
Permítanme
comentar cada uno de estos elementos con mayor detalle:
El propósito de un sistema de responsabilidad escolar es asegurarse
que los niños están aprendiendo lo que aquellos que establecen
y diseñan las políticas, y el público en general,
esperan que ellos aprendan. Los estándares de contenido académico
informan a los estudiantes lo que necesitan saber en una asignatura
con el fin de progresar a través de su escolaridad. Permítanme
hacer hincapié en el hecho de que los estándares fijan
las metas de conocimiento para el currículo, pero no son en sí
el currículo.
Los buenos estándares poseen nueve características comunes,
que son:
- Rigurosos. Los
estándares deben estimular las mismas altas expectativas para
todos los niños, vengan de familias de alto o bajo nivel socioeconómico.
-
Entendibles. Los estándares deben ser claros y comprensibles
de modo que los profesores sepan lo que se requiere de ellos, y de
modo que los padres puedan determinar si sus hijos están o
no progresando.
-
Medibles. Por ejemplo, los estándares pueden pedir a los estudiantes
que hagan cálculos de matemáticas, identifiquen eventos
históricos claves, o lean y comprendan una obra de literatura.
Estas son acciones que se pueden medir.
-
Específicos. Los estándares deben decir en forma específica,
sin llegar a ser tan detallados que lleguen a ser triviales, lo que
los niños deben saber.
-
Completos. Los estándares efectivos deben cubrir todas las
áreas esenciales e importantes de la asignatura.
-
Académicos. Los estándares deben ser una herramienta
educacional, y no un vehículo para las opiniones sociales y
políticas de los que diseñan las políticas.
-
Equilibrados. Debe haber un equilibrio entre la adquisición
de destrezas y la adquisición de conocimientos.
-
Manejables. Los estándares deben cubrir conocimientos fundamentales
o básicos en lugar de ser enciclopédicos. Fuera de estos
conocimientos centrales debería darse a los profesores cierta
flexibilidad para incluir otra información. Los buenos estándares
deben ofrecer una guía –y no órdenes- a las escuelas
y profesores en el desarrollo de las actividades del currículo,
materiales de la sala de clases, y métodos de instrucción.
-
Acumulativo. Los requisitos de conocimientos para los cursos más
bajos deben ser suficientemente completos de modo que los estudiantes
no se confundan cuando deban enfrentar material más difícil
en cursos más altos. Cada nivel debe construir sobre lo que
se ha aprendido anteriormente.
En los Estados Unidos,
los estándares de muchos estados no cumplen estas importantes
características. Estos estándares deficientemente diseñados
son demasiado fáciles, vagos e incompletos. Una evaluación
reciente de estándares de matemática estatales encontró
que la mayoría de los estados tenían estándares
que estaban clasificados como casi fracaso o completo fracaso.
California, que es de donde yo vengo, tiene estándares de matemática
y lectura que se clasifican entre los mejores de nuestro país.
Cuando he conversado con directores de escuelas de alto rendimiento
que tienen muchos niños pobres, todos dicen que los estándares
académicos son un foco crucial de la enseñanza y el aprendizaje.
Los estándares son un plan maestro o mapa caminero para lo que
los estudiantes necesitan aprender y lo que los profesores deben enseñar,
y sirven como los cimientos sobre los que se construyen otras partes
del sistema de responsabilidad.
El currículo y los libros de texto se deben alinear con los estándares.
Si por ejemplo los estándares de matemática hacen hincapié
en la memorización de los cálculos de números básicos,
pero su currículo de matemática y libros de texto no enfatizan
dicha memorización, entonces los estudiantes no están
aprendiendo en la clase lo que dicen los estándares que deben
estar aprendiendo. Los alumnos tenderían a hacerlo peor en pruebas
estandarizadas alineadas a los estándares.
Permítanme referirme a un punto importante aquí. Si un
estado o país no tiene estándares de contenido académico,
o tiene estándares malos, entonces cada escuela debería
tener cierta flexibilidad para adoptar su propio currículo y
libros de textos, siempre que muestren mejoras en el rendimiento de
sus estudiantes. Si no se han promulgado buenos estándares de
contenido académico, y si el gobierno central retiene la facultad
de dictar currículos y libros de texto, entonces el gobierno
podría imponer un mal currículo y malos libros de textos
a las escuelas. Esto es lo que sucedió en California antes que
el estado adoptara sus estándares actuales. Algunas escuelas
lograron ocultar el hecho de que estaban usando currículos y
libros de texto más efectivos y sus estudiantes sobresalieron.
Como en el caso del currículo y libros de texto, las pruebas
estandarizadas deben alinearse con los estándares. Si las pruebas
no se alinean con los estándares entonces la prueba probablemente
no está midiendo lo que se está enseñando en la
sala de clases. Sería injusto hacer responsables a los estudiantes,
profesores y directores por malos puntajes en las pruebas si esos puntajes
no reflejan en forma exacta el aprendizaje basado en estándares
que estaba ocurriendo en la sala de clases.
Las pruebas de medición de los aprendizajes se deben dar no sólo
para un curso -como es el caso en Chile- sino que para cursos consecutivos.
En California, las pruebas se toman todos los años a los alumnos
entre 2do básico y 3ero medio. Hacer pruebas anualmente en cursos
consecutivos es importante porque esto permite construir una base de
datos de prueba que posibilita el seguir el rastro y analizar el avance
individual de los estudiantes de año en año.
Mirando los puntajes de pruebas individuales a través del tiempo,
uno puede ver el crecimiento o declinación en el desempeño
individual de los estudiantes. Entonces se pueden hacer determinaciones
sobre cuanto valor han contribuido o no han contribuido los profesores,
escuelas, currículos y otros actores al logro de los estudiantes.
Por ese motivo, este método de análisis de prueba se llama
prueba con valor agregado.
El estado de Tennessee en los EE.UU. ha sido el pionero en las pruebas
de valor agregado. Bajo el Sistema de Responsabilidad de Valor Agregado
de Tennessee, se reúnen y analizan los datos de rendimiento individual
de los estudiantes a través del tiempo. Los datos se pueden usar
como un mecanismo de diagnóstico para especificar las debilidades
individuales de los estudiantes y para ayudar a los profesores a mejorar
el logro de los estudiantes individuales. Además, como los datos
de estudiantes individuales se vinculan a profesores específicos
en la sala de clases, se puede estimar la efectividad de profesores
individuales.
La responsabilidad (rendición de cuentas) por la vía de
valor agregado ofrece grandes posibilidades debido a que la meta de
la educación es que cada estudiante individual, no sólo
promedios de grupos de escuelas, obtengan habilidad en las asignaturas
fundamentales. En los EE UU. el gobierno central promulgó la
Ley Ningún Niño Queda Atrás (No Child Left Behind
Act) que requiere que cada niño en el país sea hábil
(proficient) en matemática y artes de lectura/lenguaje al año
escolar 2013-14. El nivel de habilidad es determinado por los estados
mediante la fijación de puntajes de comparación en pruebas
estatales.
Mi organización, Pacific Research Institute, ha desarrollado
un modelo de valor agregado que usa puntajes de prueba de estudiante
individual para proyectar una meta de mejoramiento individual anual
para el estudiante, que está vinculada con la comparación
de habilidad en la prueba estatal. Un estudiante debe cumplir esta meta
de mejoramiento cada año si va a lograr la habilidad definida
a la fecha en que se gradúe. Dependiendo de si un estudiante
cumple o no cumple esta meta de mejoramiento, los profesores pueden
determinar si el estudiante necesita apoyo adicional y quién
requiere mayor atención. Además, debido a que este modelo
mide y proyecta cómo cada estudiante individual está avanzando
hacia la habilidad definida (proficiency), puede ser utilizada para
evaluar si la participación en programa particular de educación
ha ayudado o ha dañado ese progreso. Por ejemplo, si un estudiante
ha estado en una clase que usaba un currículo en particular,
pero el estudiante y otros en la clase no están progresando hacia
la habilidad, entonces los que fijan las políticas pueden tener
que reemplazar ese currículo.
Nuevamente, la meta es para que cada estudiante individual llegue a
determinado nivel de habilidad. Naturalmente, el nivel del puntaje de
pruebas que se determina para mostrar la habilidad definida (proficiency)
debe estar a un nivel suficientemente alto que permita asegurar que
el estudiante realmente ha obtenido los conocimientos y aprendizaje
que requieren los estándares. Si el nivel se fija muy bajo, entonces
se puede indicar que un estudiante es “hábil” aún
cuando su conocimiento y aprendizaje real son deficientes.
Permítanme decir en este punto que las pruebas no son instrumentos
perfectos para medir el rendimiento de los estudiantes. Sin embargo,
los puntajes de pruebas generalmente son mejores indicadores del logro
del estudiante que la mayor parte de otras alternativas. Por ejemplo,
algunos sistemas de responsabilidad (rendición de cuentas) usan
no solo puntaje de prueba para clasificar las escuelas, sino también
usan tasas de asistencia de los estudiantes. Sin embargo, una escuela
puede tener una asistencia de 100 por ciento, pero tiene una enseñanza
terrible en la sala de clases. Medir es crucial para la responsabilidad
debido a que, sin pruebas estandarizadas, nadie puede desde fuera de
la sala de clase evaluar el progreso del estudiante.
Si la gran meta es mejorar el desempeño de los estudiantes, entonces
los profesores y directores deben hacerse responsables por el logro
o falta de logro de sus estudiantes. Asumiendo que hay buenos estándares,
buen currículo y libros de texto, y una buena prueba alineada
a los estándares, corresponde al profesor y al director mejorar
el logro de los estudiantes. Los profesores y directores deberían,
por lo tanto, ser evaluados basándose, por lo menos en parte,
en si los estudiantes están mejorando su desempeño.
Algunas personas dicen que es injusto evaluar a los profesores y directores
en cuanto al rendimiento de los estudiantes debido a que algunas escuelas
o salas de clases tienen estudiantes que son de altos ingresos y de
alto rendimiento, mientras otros tienen estudiantes que son de bajos
ingresos y de bajo rendimiento. Los profesores y directores con estudiantes
ricos de alto rendimiento obtendrían halagos, mientras que aquellos
con estudiantes pobres de bajo rendimiento podrían ser despedidos.
Sin embargo, las mediciones y evaluaciones no deberían mirar
al puntaje de estudiantes en sólo un año, sino cómo
mejoran o no mejoran a través del curso de su carrera académica.
Este es el motivo de por qué las pruebas de valor agregado y
la responsabilidad por los resultados son tan importantes. Bajo la responsabilidad
de valor agregado, que rastrea el rendimiento de un estudiante individual
durante un período de años, un profesor que mejora el
rendimiento de un estudiante de bajos ingresos, con bajo rendimiento
obtendría una mejor evaluación que un profesor que no
mejora el rendimiento de un estudiante más rico, de mejor desempeño.
El hecho de tener evaluaciones basadas en indicadores objetivos como
mejoramiento en logro de estudiantes, aborda la queja de los profesores
que las evaluaciones basadas en las observaciones del director son demasiado
subjetivas. Los profesores se preocupan que los directores puedan compensar
a sus profesores favoritos con buenas evaluaciones. Sin embargo, si
una evaluación se basa en la responsabilidad por medio de valor
agregado de los profesores, entonces la evaluación sería
mucho menos subjetiva.
En California no hay consistencia para evaluar a los profesores. Los
métodos de evaluación difieren entre distritos escolares
y de director en director. Muchos de los procedimientos de evaluación
son dictados por reglas en el contrato del sindicato de profesores local.
Algunos de estos contratos permiten que el rendimiento de los estudiantes
se considere en la evaluación de un profesor, pero otros no lo
permiten. Por ejemplo, en un contrato en el sur de California, el desempeño
de los estudiantes en las pruebas podría incluirse en un contrato
sindical como parte de la evaluación de un profesor sólo
con la aprobación del profesor. De este modo, un profesor inefectivo
que no mejora el rendimiento de los estudiantes en la prueba podría
impedir que se consideraran dichos puntajes en una evaluación
de su desempeño. El profesor inefectivo, por lo tanto, no se
hace responsable por los bajos puntajes obtenidos por sus alumnos en
la prueba. Esta falta de responsabilidad es dañina, debido a
que el logro del estudiante medido por las pruebas estatales, es la
meta del sistema de educación. Si aquellos que son directamente
responsables de esta meta no rinden cuentas de haber cumplido o no esa
meta, entonces es mucho más improbable que ésta se cumpla.
California también ha adoptado un programa de revisión
con profesores pares. Bajo este programa, los colegas de un profesor
evaluarán su rendimiento. Sin embargo, todos los principios rectores
importantes, como los criterios para seleccionar pares evaluadores y
las consecuencias que de la rendición de cuentas se implementen
para profesores incompetentes, se negocian en el contrato sindical del
profesor. Así, en última instancia, son los sindicatos
de profesores quienes deciden si se despide a los profesores que están
fallando o se les permite continuar enseñando. No es sorprendente
que donde los profesores evalúan a otros profesores, haya muy
pocos profesores incompetentes a los que se les recomienda buscar carreras
alternativas.
Es injusto hacer responsable de los resultados a un director por el
rendimiento de los estudiantes en su escuela si no se les ha dado control
sobre quien puede y quien no puede enseñar en la sala de clases.
En California, una vez que un profesor pasa un período de prueba
de dos años es prácticamente imposible despedir a un profesor
incompetente. El Gobernador Arnold Schwarzenegger está tratando
de hacer que sea más fácil remover a los profesores incompetentes,
y ha convocado a una elección especial para Noviembre de este
año, y presentará un referéndum ante la gente de
California preguntando si el período de prueba de dos años
debería alargarse a cinco años.
Estudios en EE.UU. indican que la calidad de los profesores es uno de
los factores más importantes en el aprendizaje de los alumnos.
La incompetencia del profesor, por lo tanto, es una enorme obstrucción
para mejorar el logro de los estudiantes. Si hay profesores incompetentes,
uno debe preguntar: ¿Quién los está produciendo?
En los EE.UU. las escuelas universitarias de educación producen
la mayor parte de nuestros profesores del país. Muchos de estos
programas universitarios, sin embargo, no están haciendo un buen
trabajo enseñando a los profesores futuros. A menudo se enseña
a los futuros profesores a usar métodos de enseñanza que
están de acuerdo con la tendencia, pero no se apoyan en evidencia
cuantitativa que demuestra que se mejora el logro de los estudiantes.
Es por ese motivo que una comisión de enseñanza nacional
independiente, en EE.UU., ha recomendado que las universidades hagan
una clara conexión entre lo que se enseña a los profesores
futuros sobre métodos de enseñanza y qué es lo
que la investigación demuestra que es efectivo.
Un modelo de responsabilidad basado en mediciones de valor agregado
mediría, no sólo las ganancias en el logro de los estudiantes,
sino también cuánto ha contribuido un profesor individualmente
a las ganancias de conocimiento del estudiante. Las Universidades podrían
seguir el rastro del desempeño de sus graduados para ver si han
tenido éxito en mejorar los logros del estudiante. Para las universidades
que producen demasiados profesores incompetentes, los encargados de
definir las políticas podrían decidir si dichos programas
de entrenamiento de profesores debiesen continuar operando.
Es importante que todas las escuelas sean parte de un sistema de responsabilidad.
Aunque parezca extraño, algunos sistemas de responsabilidad son
voluntarios, lo que significa que aunque los estudiantes en una escuela
puedan tomar la prueba de estado y la escuela pueda recibir una calificación
basada en los puntajes de prueba de los estudiantes, la escuela puede
decir que no quiere participar en el sistema de responsabilidad por
sus resultados, y por lo tanto no estará sujeta a las sanciones
del sistema por un mal desempeño. Muchas escuelas malas, naturalmente,
se negarán a ser parte del sistema de responsabilidad.
Si una escuela está fallando es importante que las sanciones
que se establezcan aborden efectivamente las razones por las cuales
está fallando. Si la falla se debe a mala enseñanza, los
profesores tienen que ser removidos. Si la falla se debe a una mala
gestión, entonces debe instalarse un nuevo equipo de administración.
Si la falla se debe a reglamentos gubernamentales restrictivos o reglas
sindicales, deben revocarse aquellos reglamentos y reglas.
Algunas sanciones, sin embargo, pueden parecer dramáticas pero
su efecto puede ser mínimo. Por ejemplo, simplemente tener otro
nivel de gobierno que se haga cargo de una escuela no es garantía
que las cosas mejorarán. Una escuela administrada por el estado
o burocracia gubernamental nacional no constituye necesariamente un
mejoramiento sobre tener una escuela administrada por el gobierno local.
Finalmente, los sistemas de responsabilidad por los resultados y rendición
de cuentas (accoutability) deben hacer accesible la información
sobre escuela y rendimiento de los estudiantes para los padres y el
público. Los padres necesitan saber y entender lo que está
sucediendo en la escuela de sus hijos. El público necesita saber
si se están usando en forma efectiva los dólares de impuestos.
La información de la rendición de cuentas que incluye
los puntajes de prueba de un estudiante individual, debería enviarse
a los padres de cada niño. Los medios de prensa deberían
recibir información de rendición de cuentas de la escuela
de modo que puedan escribir reportajes. La información debería
ponerse en internet. Sólo cuando la información sobre
rendimiento de los estudiantes y responsabilidad se distribuye ampliamente,
puede la gente ejercer presión sobre las escuelas para que mejoren.
Existen, naturalmente, muchos otros problemas que deben contener los
sistemas de responsabilidad por los resultados en las escuelas. Creo,
sin embargo, que los aspectos a que me he referido hoy son algunos de
los más importantes. Sandy Kres, quien redactó la mayor
parte de la ley sobre responsabilidad nacional en EE.UU, dice que “un
público bien informado debe continuar respaldando la responsabilidad
impulsada por resultados, porque ningún logro por sí solo
tendrá mayor impacto en el futuro de nuestra sociedad, que establecer
la excelencia en nuestras escuelas públicas”. Esta conferencia
ayudará a informar al público chileno sobre la necesidad
de un sistema efectivo de responsabilidad por los resultados de la escuela,
que ayudará a mejorar el logro de sus hijos, que son el futuro
de su país.
Muchas Gracias.
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