Brasil: Avance Económico
Sujeto a Riesgos Externos e Internos
Francisco Garcés
Director Centro de Economía Internacional
Libertad y Desarrollo
El Banco Central de Brasil bajó levemente,
después de siete meses, la tasa de corto plazo nominal en 0,25 a 18,75%, no
obstante que en general la banca central internacional ha bajado bastante
las tasas de referencia de corto plazo y la economía de Brasil está avanzando
muy lentamente. El año pasado el PIB de Brasil se estima que creció en 1,8%
y la producción industrial cayó en 6,1% en diciembre. En el último semestre
del año pasado la economía de Brasil parece haber estado en recesión, con caídas ligeramente superiores al 1% en el 3º
y 4º semestre, para el PIB.
Los precios al consumidor continúan en
niveles de 7,6% anual, pero con tendencia a moderarse. Ya en enero el aumento
mensual de los precios fue de 0,5% y en la primera semana de febrero de 0,4%
mensual.
En estas circunstancias la tasa de interés real de corto
plazo en Brasil puede estar cercana del 12 al 14%, lo cual es alto aún, si
se compara con el riesgo país de Brasil que está entre 800 y 900 puntos básicos.
El Banco Central de Brasil ha estimado
que si mantiene la tasa de interés alta por una gran parte de este año, puede
lograr una inflación anual entre 3,5 y 4%, que estaría aún sobre la meta de
3,5% para este año. La estimación de consenso del mercado para la inflación
de este año es de 4,8% actualmente.
Existen todavía riesgos significativos
que pueden alterar los resultados inflacionarios, como son: la crisis argentina y su impacto sobre
el tipo del cambio del real. Otro elemento que puede afectar la meta inflacionaria
es el precio de los combustibles en los trimestres que vienen de este año,
que pueden subir algo con el proceso de recuperación económica global en el
segundo semestre de este año.
A medida que se aproximan las elecciones
generales de octubre de este año, surge también un cierto nivel de riesgo
político, porque el actual gobierno probablemente no tendría continuidad futura.
El panorama político ha evolucionado con
mayor dinamismo en los últimos días, con el giro hacia el centro del Partido
de los Trabajadores (PT). El presidente de ese partido, José Dirceu, aclaró recientemente que el conglomerado político
ya no es más de izquierda, sino de centro izquierda, y que está dispuesto
a sellar alianzas con partidos de centro
para lograr que Luis Ignacio Lula da Silva gane las elecciones presidenciales.
Con este objetivo ha abandonado alianzas con agrupaciones de izquierda y está
anudando lazos con el Partido Liberal de centro derecha. El empresario y senador
liberal José Alencar sería el vicepresidente de
la fórmula Lula para llegar a la presidencia.
A este respecto, Lula ha dicho que el
P.T quiere ganar esta elección después de tres intentos anteriores,
y que percibe que la marea ahora está favorable y es preciso saber trabajar
el momento y juntar fuerzas, porque “no habrá otra oportunidad mejor”.
Indudablemente, Lula se refiere al creciente
contagio político e ideológico que está ocurriendo en América Latina, y a
la situación económica de Brasil de lento crecimiento, que predominará en
la economía brasilera antes de la elección.
Las encuestas recientes de enero sobre
preferencias a candidatos presidenciales son las siguientes:
Dependiendo del mejoramiento de popularidad del gobierno
por el término del racionamiento eléctrico y de las alianzas de partidos políticos,
que van a ser activos de aquí a mayo, los candidatos José Serra y Lula da
Silva pueden modificar sus preferencias y posiciones.
El gobierno anunció esta semana el término
del racionamiento eléctrico el 1º de marzo, lo que junto a la leve baja de
la tasa de interés de corto plazo del Banco Central y una cierta “desconexión”
de la situación argentina a través de una tasa de cambio del real más estable,
tienden a proyectar un efecto psicológico positivo sobre las expectativas
en la economía brasilera.
Es efectivo también que la situación inflacionaria
en Brasil tiende a mejorar moderadamente, y que la situación económica internacional
muestra señales de mayor actividad
que pueden beneficiar a la economía brasilera.
Cifras recientes indican también que la
cuenta corriente de balanza de pagos está mejorando brevemente, de un 4,9%
del PIB en octubre el déficit cae a un 4,6% en diciembre y en enero, lo cual
todavía es alto en relación a la disponibilidad de flujos de capital.
En el plano fiscal, Brasil ha cumplido plenamente el año pasado con la meta
fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El superávit primario
del sector no financiero superó el 4% del PIB el año pasado y se situó por
encima de la meta de 3,5% del PIB para el año. Sin embargo, las finanzas públicas
en su conjunto se han deteriorado por el alza de los intereses que Brasil
debe pagar por la deuda y por la depreciación del real, de modo que el déficit
fiscal del sector público no financiero llega a cerca de 8% del PIB, y supera
en 4 puntos porcentuales al del año anterior.
Otros elementos que han dan fragilidad
a la situación económica de Brasil son el alto déficit de la seguridad social
de 5% del PIB, la postergación de la reforma tributaria, el alto proteccionismo
y la inflexibilidad del mercado laboral, todo lo cual afecta la competitividad
económica.
Por otra parte, la economía de Brasil cuenta con una substancial
línea financiera contingente del Fondo Monetario y con buenas relaciones con
ese organismo internacional.
Para el presente año se estima que la
economía podría crecer en torno a un 2% con una inflación de 4 a 5%, y un
déficit en cuenta corriente de balanza de pagos de 4,5%.
Los principales riesgos son la evolución
de la situación económica internacional, la crisis argentina y las contingencias
del proceso político electoral interno con desenlace en Octubre.
Santiago, 25 de febrero de 2002