ELECCIONES 2013: LA OPORTUNIDAD DE LAS REGIONES

A continuación reproducimos la columna de Jorge Ramírez, Investigador del Programa Sociedad y Política de LyD, publicada en El Mercurio de Antofagasta:

La tradición centralista se ha visto reflejada en el diseño de nuestro ordenamiento institucional. De manera paralela, a partir de un cúmulo de señales, es posible sostener que las regiones han gradualmente pasado desde un sentimiento de postergación latente, a una expresión de postergación manifiesta con expectativas políticas. Es por esto que la presente elección no sólo resulta relevante en términos de que, como bien sabemos, se dirimirá quien administrará el gobierno central, sino que por primera vez la ciudadanía tendrá incidencia directa en la conformación de una parte importante de sus gobiernos regionales por medio de la elección de sus Consejeros Regionales (CORES).

Los CORES debieran importar particularmente a los ciudadanos de regiones, ya que poseen una serie de atribuciones que inciden directamente en el desarrollo social, cultural y económico de ellas. Cuestiones tales como la aprobación de los planes regionales de desarrollo urbano, los planes reguladores metropolitanos y la participación en la resolución de la asignación de los Fondos de Desarrollo Regional (fundamentales en áreas como obras públicas, infraestructura y conectividad), son algunas de las funciones de estas autoridades.

De este modo, la próxima elección es una extraordinaria oportunidad para que muchos de los anhelos, inquietudes y expectativas de las regiones logren una canalización más eficiente hacia el sistema político. La óptica centralista, que inclusive impregna la opinión pública, no permite ver la relevancia de esta elección. Pero sería un profundo error desvincularse de una oportunidad como ésta, más aún si es que la cuestión del sentimiento de postergación respecto a la áreas metropolitanas ha adquirido forma al interior de una determinada localidad.

Es fundamental que los habitantes de regiones adquieran conciencia de que más allá de quien administre el gobierno central, también una parte importante de las políticas públicas que afectan de manera directa en sus cotidianeidad, depende de sus gobiernos regionales.

Si bien este proceso de descentralización (que por definición es distinta a la desconcentración del poder) será gradual, el devenir de las democracias consolidadas lleva de algún modo hacia el camino de aproximar la toma de decisiones cada vez más hacia las unidades locales. Y lo del próximo domingo, puede ser el primer paso en este recorrido.

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