VI. DISCURSO DE CLAUSURA


MARCOS ABURTO
PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA


       Me es profundamente grato agregar algunas brevísimas reflexiones - a modo de clausura- en torno al tema central del presente Seminario "Experiencia Internacional en modernización del sistema carcelario. Colaboración del sector privado", organizado por el Centro de Estudios "Libertad y Desarrollo" y la "Fundación Paz Ciudadana".

       Ciertamente, tan delicada como compleja materia conmueve a las comunidades nacionales de los diversos países del orbe. La literatura, la cinematografía y, en general, todos los medios de comunicación, recogen los drámaticos episodios que habitualmente estremecen la vida de la red penitenciarias universal.

       Así como tal realidad se ofrece en toda su cruel desnudez, esos mismos instrumentos de conocimiento que he señalado, en particular la literatura especializada, en el otro extremo enumera con minucioso acento todos los procedimientos, sistemas y programas de arquitectura especializada, para ofrecer a los condenados rematados un ámbito general que custodie la dignidad de la persona humana, junto con facilitar la superación individual, el sentido de su dignidad y decoro.

       La experiencia de la humanidad a tal respecto, dista mucho de ser positiva.

       La preocupación por la rehabilitación de todo condenado, privado de su libertad por tiempo prolongado, muchas veces en vísperas o durante la plenitud de su desarrollo físico, ha sido preocupación preferente y exclusiva de los Estados de cada país. Su dimensión, análisis y planificación se ha centrado en el Estado. Han sido sus profesionales los que de preferencia han abordado el tema. La situación está cambiando y el desarrollo de este Seminario, con el valioso aporte de sus prestigiosos ponentes, tanto nacionales como extranjeros, constituye una elocuente demostración de lo que estoy señalando.

       Hoy las sociedades nacionales están alcanzando una organización comunitaria que trasciende de los meros intereses individuales o de grupo, extendiéndose hacia propósitos de bién común, de conveniencia nacional. Nos encontramos ante un mundo prolífero en entidades, fundaciones y corporaciones, que avanzan hacia la satisfacción de inquietudes o de amplios objetivos hasta hace muy poco tiempo reservados sólo al Estado.

       La red social que constituyen estas Fundaciones y Corporaciones, con su influencia en el medio local que les ha dado origen, constituye un símbolo de la evolución comunitaria contemporánea. En la actualidad ningún Estado moderno podría prescindir del generoso, fundado y técnico apoyo que ellas entregan a su superior consideración y a la de toda la opinión pública.

       La "integración pública - privada" en la fijación de las grandes políticas sociales de cada nación es, pues, un hecho en los tiempos modernos. El fenómeno ha producido tendencias verdaderamente increíbles hasta hace poco, en esta pretensión del sector privado de cumplir, a través de sus organizaciones propias, funciones de intéres público.

       En el campo de análisis que ha tenido el presente Seminario, a cuya clausura hoy asistimos, empieza a insinuarse con paso firme la necesidad de racionalizar efectivamente el sistema de ejecución de penas y la cabal superación de las dificultades que experimentan los sistemas penitenciarios en el mundo.

       La intervención del sector privado en el manejo de un sistema penitenciario o en el cumplimiento de un sistema de ejecución de penas, es grave asunto que es menester abordar con la máxima inteligencia, mesura y vocación. Desde luego requiere una voluntad política que no depende del sector privado y, de parte de este,la más absoluta entrega y firme formación vocacional.

       Pienso, que en Chile podría iniciarse, como etapa experimental, en el exclusivo campo de la rehabilitación y reinserción social de los condenados.

       Todo empeño, esfuerzo público o privado en pos de la modernización de los sistemas carcelarios requiere de la generosa disposición de todas las sociedades. La noche gris que aún oscurece la humanidad en la evolución de los sistemas penitenciarios debe quedar atrás. Acaso este empeño es el que requiere de la mayor nobleza. Las obras invisibles siempre son las más nobles, porque ellas apuntan a la raíz más íntima de toda comunidad, que siempre será el hombre.

       Aplaudo el empeño de Libertad y Desarrollo y de Fundación Paz Ciudadana, y ofrezco la contribución de nuestros Jueces, que, ciertamente por haber administrado justicia, somos los más interesados en rehabilitar y recuperar para el bién de la sociedad a quienes transitoriamente se han apartado del orden establecido.

       Al clausurar este Seminario felicito muy cordialmente a sus organizadores, expositores y maestros que han intervenido en él. Estudiaremos con mucho intéres sus conclusiones y procuraremos que ellas sean llevadas a la práctica, para bién de nuestro país y de toda su comunidad.



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